Asencio celebrando su gol contra el Levante.Asencio celebrando su gol contra el Levante.

Mbappé y Asencio evitan el definitivo divorcio en una tarde que estuvo marcada por la ira transmitida por el Santiago Bernabéu mediante pitos y pañuelos.

El madridismo ha entrado en cólera, tras la derrota en la final de la Supercopa ante el Barcelona y el bochorno copero la afición blanca ha dicho basta y ha descargado su frustración pitando a casi todo el plantel. Especialmente sobre la figura de dos hombres, Jude Bellingham y Vinicius. Ambos fueron los principales señalados del durísimo momento que atraviesa el equipo y el club.

En su estreno en el Bernabéu, Arbeloa decidió que era el momento del regreso de Kylian Mbappe al once inicial junto a Gonzalo prescindiendo de Franco Mastantuono, por parte del lado levantinista, Luis Castro apostó por Iván Romero acompañando a Etta Eyong en la punta del ataque.

El plan de los ‘granotas’ estaba claro, desesperar al habitual atascado y soporífero Real Madrid y tener dos hombres versátiles y complementarios arriba para atacar una defensa blanca que transmite de todo menos fiabilidad.

El mejor espectador de la primera parte fue el meta del Levante, Ryan. Con esta frase se podría resumir la actuación del Real Madrid. Ni un solo intento por parte de los de Arbeloa que parecía en el área técnica un elemento más del nuevo estadio, absolutamente impasible, un témpano de hielo, algo que para alguien que se le reconoce como el ‘el espartano’ no deja de ser curioso y más viendo el juego que estaban realizando los suyos.

Una falta peligrosa lanzada por parte del capitán del Levante Pablo Martínez en las postrimerías del primer tiempo fue lo único que pudieron para llevarse a la boca los presentes en una primera parte que no pasará al recuerdo.

Y llegó el deseado descanso y el público volvió a expresar esta vez prácticamente al unísono su descontento con los jugadores y con el presidente, una parte del estadio cantó “Florentino dimisión” mientras los protagonistas enfilaban el túnel de vestuarios, el enfado ha llegado hasta la más alta cúpula de la institución.

A pesar de su voluntad y entrega, Gonzalo fue junto a Camavinga los dos sacrificados por parte de Arbeloa para dejar paso a Mastantuono y Güler dejando huérfano a Tchouaméni en el centro del campo, obligado ante la ausencia de circulación en fase ofensiva del Madrid.

Al filo de la hora apareció Mbappé para despertar al Madrid, penalti inocente cometido por Dela cuando el francés encaraba la meta de Ryan. Gol que sirvió para apartar, aunque fuera por unos instantes la tensión de una grada que ha agotado su paciencia.

Otro que no se libró del ensordecedor ruido agudo fue Dean Huijsen, el central sigue sin encontrar la versión que mostró en los primeros compases del curso y sus desconexiones le han servido para entrar en esta lista negra de la cual se tarda en salir.

Todo lo contrario le sucedió a Raúl Asencio, el canterano llevaba varias semanas siendo de los pocos futbolistas que la afición mantenía el respeto, la recompensa le vino en forma de gol contra el Betis y hoy de nuevo, salto imponente y balón adentro para poner el segundo frente a un Levante que desde el penalti se evaporó completamente y explica así su posición en la clasificación.

Mastantuono y Guler entraron bien al encuentro, ambos reluciendo la gran zurda que disponen. El argentino se quedó a centímetros de firmar un golazo desde fuera del área, pero el travesaño se lo impidió, el turco también lo intentó, pero con algo menos de peligro, aunque sirvió el balón para el gol de Asencio, segundo gol de córner en la misma semana, ambos botados por el dorsal 15. El Madrid disfrutó de un tramo en el que pudo golear a un rendido Levante, pero el poco acierto y un gran Ryan impidieron que más goles subieran al marcador.

Victoria de supervivencia de un Real Madrid que deja la profunda sensación de que en cuanto un rival de mayor entidad se ponga enfrente, puede descoser a un equipo que refleja síntomas de ciclo acabado en más de un futbolista. El Madrid pospone su propio velatorio hasta dentro de tres días, la Champions será testigo de un nuevo examen, esta vez, el Mónaco, que no es el Levante precisamente.

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