El Real Madrid festeja uno de los 6 goles anotados al Mónaco en ChampionsEl Real Madrid festeja uno de los 6 goles anotados al Mónaco en Champions.

Un Real Madrid transformado finiquita al Mónaco (6-1) desplegando un fútbol y una pegada brutal y encarrila su puesto en el ‘top 8’.

La conocida como ‘pito terapia’ entre el aficionado madridista volvió a demostrarse como una de las medidas de choque más efectivas. Partido deslumbrante en todos los sentidos de un Real Madrid fuera de sí que destrozó sin piedad a un atemorizado Mónaco. Doblete de Mbappé, primer gol de Mastantuono en casa, Arda Guler escogiendo el papel de director de orquesta, el regreso de los Beatles gracias a Bellingham y, sobre todo, un Vinicius que volvió a ser ese futbolista volcánico que arrasa y hunde a cualquier rival, dos asistencias y una obra de arte han servido para volver a escuchar al respetable corear su nombre. Noche que puede marcar su carrera en el Real Madrid, punto de inflexión.

Arbeloa, en busca de seguir aspirando a estar entre los ocho mejores premió el buen hacer de Arda Guler y Franco Mastantuono en la segunda mitad del pasado finde semana frente al Levante con la titularidad en detrimento de Gonzalo y de Carreras (por sanción).

Por parte de los del principado, Sebastián Pocognoli se aferró al olfato goleador de Ansu Fati, el único integrante de la plantilla francesa que sabía lo que es marcar en el Bernabéu.

Primeras intervenciones de Vinicius donde el madridismo sigue detrás suya, es cierto que el nivel de los decibelios fue muy inferior con respecto al Levante, pero el brasileño es el único al cual el aficionado blanco no le da tregua y le sigue exigiendo.

La primera de Mastantuono llegó, internada desde la derecha del argentino para entre tres hombres encontrar a un liberado Valverde dentro del área para que este sirviera a Kylian Mbappé, remate de primeras cruzado del ‘galo’ para batir a Kohn en el primer acercamiento de los de Arbeloa para que el Bernabéu volviera a sonreir.

Esta versión del ‘30’ sí que se parece al que el PSG y Real Madrid pugnaron por él y maravilló a Sudamérica en River Plate, mucho más confiado, atrevido, decisivo y acertado en su toma de decisiones. Se notaba que el larguero frente al Levante le dejó con la miel en los labios al de ciudad de Azul.

Ansu Fati tuvo el empate en sus botas, desajuste en la defensa del Madrid que, tras una gran incorporación del lateral izquierdo, Caio Henrique en la línea de fondo puso el balón atrás para encontrar al exblaugrana, pero llegó demasiado forzado para impactar correctamente como suele hacerlo, tras este fallo el Bernabéu volvió a entonar la música de fondo recordándoles lo ocurrido hace apenas unos días.

Nueva arrancada desde la izquierda de Camavinga, juega con Guler, vista de lince para filtrar a Vinicius y ceda el gol en bandeja a Mbappé para relamer del Bernabéu, que tras mucho tiempo volvió a disfrutar de un Madrid letal en transición y al contragolpe como siempre ha sido rasgo de identidad del club gracias a un Mónaco totalmente roto y desbordado por momentos ante el aluvión al galope de los de Arbeloa.

Una primera parte que recordó a un Real Madrid de los de antes, unido y comprometido, fugaz y letal, de aquellos que tanto anhelaban por la Castellana ante un Mónaco noqueado al primer golpe.

Para el segundo acto, ‘el espartano’ decidió darle descanso a Raúl Asencio por Dani Ceballos ubicando a Tchouamení en la zaga junto a un Huijsen mucho más entero y contundente.

Nuevo error en salida del Mónaco que volvió a sentenciar a los de Pocognoli, Mbappé conectó con Vinicius, giro sobre su eje del brasileño para observar la incorporación de Mastantuono para que marque su primer gol ante el público del Bernabéu y le recompense la gran primera parte del argentino. Tras esto llegaría el cuarto de la noche en propia puerta del capitán Thilo Keher en el intento de evitar el gol de Arda Guler.

Y por fin llegó la tuya Vini, golazo de bandera del astro brasileño para reivindicarse y dejar dos imágenes para la posteridad, todos sus compañeros rodeándole en señal de unión y posteriormente este yéndose en dirección el área técnica para fundirse en un especial abrazo junto a Álvaro Arbeloa, seguramente agradeciéndole profundamente el apoyo mostrado por el míster en la rueda de prensa previa.

El Real Madrid despertó, necesitó un ridículo copero, perder dos títulos en apenas una semana y la fractura casi total de su afición para volver a desplegar una imagen acorde al escudo que representan. Queda por ver si el madridismo puede volver a ilusionarse con su equipo o por el contrario la tentación de ser el mismo plantel poco ambicioso y caprichoso se preseta de nuevo por el Bernabéu, para ello tocará esperar al sábado en ‘la Cerámica’ y el Villareal. El Real Madrid sigue vivo.

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