Un misil de Frimpong coloca a la Deportiva en puestos de ‘play off’ en lugar del Castilla y se consolida como el mejor equipo en lo que va de año.
La Ponferradina de inicios de 2026 será recordada durante mucho tiempo. Encadena ocho partidos consecutivos invicta, con la portería a cero en todos y cada uno de ellos, un registro que refleja su extraordinaria solidez defensiva. La última vez que alguien logró batir a Andrés Prieto fue el filial del Athletic Club, el 4 de enero. Entonces, la ‘Ponfe’ ocupaba la penúltima posición de la tabla; hoy, en cambio, es equipo de play off de ascenso.
Julián López de Lerma en busca de volver de los puestos de promoción de ascenso decidió por seguir dando confianza a los mismos que jugaron frente al Avilés Industrial, cambiando únicamente la punta del ataque apostando por Álvaro Ginés en vez de Lorenzo Zúñiga.
Por el lado de los leoneses, llegaban al Di Stéfano con la intención de prolongar su racha de siete partidos consecutivos sin conocer la derrota y, si era posible, seguir consolidando su solidez defensiva. Además, querían reafirmar su condición de mejor visitante de la categoría, tras sumar tres victorias consecutivas lejos de El Toralín, y aprovechar la oportunidad de igualar los 40 puntos del Mérida, que marcaban la zona de promoción.
El Castilla comenzó con las ideas claras, rodear a César Palacios de jugones por dentro para entrar en la compacta defensa que impuso la Ponfe de Mehdi Nafti. Pol Fortuny tuvo la primera para el filial madridista a los 20’ de partido gracias a una nueva gran combinación con apertura a un incisivo Diego Aguado para colocar el balón al ponto de penalti, pero la zaga repelió el disparo en lo que era un gol cantado para poco más de 2000 aficionados presentes en el Di Stéfano.
Borja Valle y Vázquez y José Cortés eran los encargados de dosificar el balón para los de Nafti e intentar aprovechar los espacios que dejaban a sus espaldas principalmente David Jiménez y Aguado.
A medida que fue avanzando la primera parte, el partido se fue enfriando y el Castilla se empezó a atascar, en parte debido a una revisión de un posible penalti a favor de los visitantes que se demoró varios minutos
Tras 6 minutos de descuento llegaríamos a la conclusión de los primeros 45 minutos. La poca fluidez de juego del Castilla traspasado el primer cuarto de hora, la férrea defensa de un Ponferradina que vivió tranquilo cediendo la posesión de la pelota y dos revisiones del FVS, una por cada equipo, ambos sin recompensa, fueron por desgracia los protagonistas.
Al igual que al inicio, pero aplicado al segundo tiempo, el Castilla salió de los vestuarios con la idea de volver a mostrar el fútbol dinámico y asociativo que se pudo apreciar en los primeros compases. Palacios volvió a gozar de grandes movimientos cada vez más cerca del área de Andrés Prieto, pero el efecto fue fugaz. Con media parte aún por disputarse, De Lerma introdujo cambios, Bruno Iglesias por un Álvaro Ginés que apenas pudo participar en el encuentro colocando de esta manera a Palacios de “9” y Manu Serrano por Diego Aguado que estaba amonestado desde el minuto 4 y que cada vez más le costaba doblar más a su extremo.
Nafti fue más drástico y a falta de 20 minutos para llegar al 90, el tunecino ya había realizado hasta cuatro sustituciones.
David Jiménez y Yánez fueron los siguientes sacrificados por el técnico del Castilla para dar la oportunidad a una de las perlas que mayor expectación está despertando en Valdebebas como es Fortea y Abnur, para darle verticalidad a la banda derecha, todo el frente fue cambiado por Lerma.
Otro posible penalti a favor de la Ponferradina volvió a detener el encuentro para el descontento de la grada que reclamaba mayor brevedad a la hora de dictaminar una decisión por parte del colegiado que nuevamente volvió a salirle rana a los próximos a León cuando ya restaban menos de 15 minutos al encuentro.
Cuando la afición madridista pensaba que lo peor que podía pasar era el empate, llegaría la traca final. Un error en salida entre Cestero y el capitán madridista Manuel Ángel permitió la recuperación y conducción del centrocampista ghanés que le permitió plantarse en la frontal y batir a Fran González en el primer y único remate con peligro de la Ponferradina en todo el partido.
Con más corazón y fe que cabeza el Castilla lo intentó hasta el final, pero los tres puntos viajaron hasta Ponferrada y los de Lerma siguen sin convencer y observa como la zona de pelea por entrar en esos ansiados puestos que permiten luchas por una plaza en el futbol profesional se aprieta y de qué manera, nueve equipos en tan solo cuatro puntos.
Un único acercamiento, un solo disparo a puerta, le bastó a una Ponferradina de película. Sacrificio absoluto, lucha incansable y una fe ciega de toda la plantilla en su líder, Medhi Nafti.
Esas son las claves de un club que hace apenas unos meses soñaba con el ascenso a Segunda, que en enero llegó a ser penúltimo y que ahora transmite la sensación de ser un equipo inexpugnable. Así es el fútbol. Y, por qué no decirlo, también la vida.
