Un cabezazo del inglés y un penalti del francés ante un Sevilla con 10 acuerdan posponer la crisis hasta después de vacaciones.
Este Real Madrid es difícil de ver. Xabi Alonso salía de inicio por primera vez en la temporada con los ‘cuatro fantásticos’ y Asencio en el lateral derecho debido al proceso febril de Valverde. En el lado hispalense, Matyas Almeida apostó por una línea de 5 en defensa con la incorporación de Gudlej en el centro de la zaga mientras que Isaac Romero junto a Alexis Sánchez serían los encargados de hacer daño a la espalda de la defensa blanca.
Nada más empezar, dos fallos de Tchouamení y de Huijsen propiciaron dos contras peligrosas del Sevilla y por consecuente se empezó a escuchar el famoso ‘run run’ en un Bernabéu que buscaba respuestas ante las dudas que despierta el equipo en cada encuentro.
La primera para los de Alonso la tuvo Fran García, el canterano encontró con espacio a la espalda de Suazo que gracias a la visión de Rodrygo tuvo la oportunidad de medirse ante Odysseas, pero se hizo gigante ante el intento de vaselina del hoy lateral izquierdo blanco supliendo al aún sancionado Carreras.
Las continuas llegadas del Sevilla, hicieron relucir las costuras de un Madrid que sigue sin demostrar ningún intento ápice de remediar el juego de este último mes. Pitada unánime del respetable.
Se tuvo que esperar un cuarto de hora para ver la primera activación en la presión del Madrid, recuperó Bellingham, recogió Arda que abrió para Mbappé, algo esquinado no pudo ajustar su disparo. El ‘10’ buscaba celebrar su 28 cumpleaños superando el récord de Cristiano en su último partido en 2025.
El Sevilla renunció a salir a buscar al Real Madrid que nuevamente se vio prácticamente incapaz de desarmar a un rival replegado, la tónica más que habitual en este tipo de partidos en este curso.
Todo el frente de ataque del Madrid fue incapaz de superar de manera individual ni colectiva a un Sevilla que se sentía cómodo defendiendo cerca del portero griego con la permanente sensación de que el Madrid atrás sigue sin mostrar seguridad, sobre todo al espacio. El Bernabeú comenzaba a impacientarse ante la pasividad de los suyos.
Tras una amarilla protestada por el Madrid a Marcao por la excesiva contundencia del central sevillista, Rodrygo encontró en el primer palo a Bellingham para desatascar y liberar a un Madrid que apuntada a recibir música de viento a su paso por vestuarios para el descanso.
El comienzo del segundo acto estuvo marcado por la expulsión de Matyas Almeida y con la aparición del que nunca falla, nuevamente un Huijsen superado constantemente cuando se trata de corregir hacia atrás obligó a Courtois a detener dos llegadas del equipo de Nervión, primero deteniendo Alexis y seguidamente a Isaac Romero, ambos son los únicos futbolistas de la plantilla sevillistas que saben lo que es marcar al Real Madrid en la capital.
Mbappé tuvo dos clarísimas para matar dos pájaros de un tiro, el partido y su objetivo de superar al luso, pero hoy el francés no ha estado lo letal que nos tiene acostumbrados.
En el ecuador de a segunda parte, Marcao se encargó de dilapidar todas las esperanzas sevillistas de llevarse algo de botín de Chamartín entrando tarde, ya apercibido y ganándose a pulso la expulsión. El Bernabéu, y en especial Xabi Alonso, empezaron a respirar.
Vinicius está fuera del Madrid, el brasileño se marchó sustituido a falta de 10 minutos para el final y el Bernabeu dictó sentencia. Pitada total para el hoy capitán ante un nuevo partido muy lejos del nivel que el madridismo está acostumbrado a ver del 7, hace tiempo que esa versión no se presenta por Chamartín, y no parece que vaya a volver.
El Madrid, rozando por momentos la desidia, se despide de un 2025 tétrico, pero con algo casi peor, con la sensación de que el año que viene, tiene pinta de que salvo que acudan sus majestades de Oriente a la Casa Blanca será muy parecido a lo que han sido los 365 días anteriores.
