Despedida de Carvajal del Real Madrid.Despedida de Carvajal del Real Madrid.

El Real Madrid cierra la temporada venciendo al Athletic Club en el Santiago Bernabéu (4-2) en la despedida de Carvajal y de Alaba. Volvió a marcar Mbappé. Arbeloa fue silbado.

Allá por el año 2002, un tímido niño criado en Leganés, pero madridista desde que lo parió su madre, colocaba junto a Don Alfredo Di Stéfano la primera piedra de lo que hoy conocemos como la Ciudad Deportiva de Valdebebas, coloquialmente denominada La Fábrica. Aquel niño era Daniel Carvajal. Lo que él no sabía es que tras 23 temporadas defendiendo el blanco puro del Real Madrid se iba a convertir en una de las mayores leyendas de su historia. Ganador de 27 títulos, entre ellos, 6 Copas de Europa (en las todas las finales como titular) y obteniendo el reconocimiento de todo el madridismo y del mundo del fútbol como uno de los mejores canteranos de la historia del club.

Además de él, también disputaba su último encuentro David Alaba, que llegó a la capital heredando el dorsal ‘4’ de Sergio Ramos y que en su primer año le bastó para ganarse un hueco en el corazón de los madridistas. Por aquella Champions número 14 y su ya tan icónica celebración de la silla que realizó en la vuelta de octavos contra el PSG, de Kylian Mbappé y que ya ha pasado a la historia.

La otra cara de la moneda se la llevó Álvaro Arbeloa, cuando el sector de animación del Bernabéu entonó su nombre, gran parte del respetable respondió mediante silbidos. Aún no sabemos si el Espartano continuará en la Casa Blanca ejerciendo otro cargo dentro del club, lo que está claro es que su papel como salvavidas no ha salido como él esperaba.

Futbolísticamente, el partido tenía poco atractivo, el Athletic llegaba a Madrid con la esperanza de alcanzar los puestos de Conference League, pero los chicos de Ernesto Valverde se mostraron muy vulnerables durante todo el encuentro colocando la línea defensiva muye lejos de Padilla y el Madrid tuvo numerosas transiciones con peligro casi sin buscarlas. Ernesto Valverde dirigió su último partido al frente de los leones e Íñigo Lekue dejaba la cuadrilla rojiblanca tras 9 temporadas en el primer equipo del Athletic. Amargo final para ambos y para un club que ya espera a Terzic.

Así llegó la última aportación de Carvajal, balón al espacio como en los viejos tiempos (más propio del actual Alexander Arnold) para que Gonzalo por segunda vez consecutiva en el Bernabéu batiese al guardameta de origen mexicano y adelantase al Madrid a las primeras de cambio. Luego sería Bellingham que volvió a marcar ante su gente tras una gran asistencia de Thiago Pitarch y ya en el segundo tiempo, Mbappé pondría el tercero tras volver a ser foco de múltiples críticas y silbidos. El broche final lo pondría Brahim culminado una gran jugada colectiva en la que entre Mbappé y Pitarch se las ingeniaron para dejar al 21 delante de la portería con Padilla vendido y cerrase la goleada. El media punta le dedicaría el tanto a los protagonistas de la noche que ya aguardaban nerviosos en el banquillo el momento de los homenajes.

Los tantos de los vascos lo firmaron en primer lugar Gurutzeta (2-1), que ha terminado la gran temporada a gran nivel y de Urko Izeta sobre la bocina (4-2), primer gol en el primer equipo tras su gran paso por el Mirandés el curso anterior.

Tras una nueva temporada desastrosa, en la que además de los fracasos deportivos hay que sumar una tambaleante situación institucional, el Real Madrid y los madridistas despiden el ejercicio igual que el anterior. Esta vez despidiendo a una de sus máximas leyendas, pero esta vez con la sensación de que con Carvajal no sólo se va un capitán o una leyenda, con él una parte del alma y de los corazones de miles de madridistas se van también, porque él era el último soldado del mejor Madrid de la era moderna y uno de los mejores de la historia.

A pesar de que su papel fuera del campo no haya sido seguramente el más apropiado para un jugador del talante de Carvajal, su sacrificio, compromiso, entrega, pasión, calidad, competitividad y, sobre todo, su amor por el Real Madrid, el mismo que ha encargado de demostrar en sus 451 partidos en el equipo de su vida, como bien dijo en su discurso mientras libraba una feroz batalla consigo mismo por encontrar las palabras envuelto en sus propias lágrimas:

Espero que se me recuerde con la certeza de que siempre me dejé todo por esta camiseta”

Nadie lo dudará, Dani. Eres el ejemplo de todo canterano que quiere triunfar en el Real Madrid. La pregunta que invade ahora las mentes de los madridistas es: ¿servirá de algo todo este dolor y sufrimiento? Dentro de 365 días obtendremos la respuesta.

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